En el pasado, la radio y la televisión eran los reyes indiscutibles de la comunicación. Un programa popular podía llegar a millas de hogares y la gente se sentaba a la misma hora para escuchar a su locutor favorito o ver el noticiero. Era un modelo de consumo masivo y homogéneo . Se pensaba, erróneamente, que tener un espacio en estos medios garantizaba automáticamente una audiencia multitudinaria y fiel.
Modernidad Líquida y Extractivismo: Las Verdaderas Secuelas Detrás del «Derrame» Económico en Río Negro
El reciente posicionamiento de la legisladora provincial Ayelén Spósito en San Antonio Oeste nos invita a desmontar las narrativas hegemónicas sobre el «desarrollo» en la Patagonia e instalar un debate urgente sobre la geografía del saqueo, la asimetría de poder y la vulnerabilidad estructural. A través de un lente sociológico, sus declaraciones no son solo … Leer más