
Alguien se ha puesto a pensar y eso es bueno. Sobre todo, en estos tiempos y la verdad es que cuando pasan cosas como estas la alegría que siente aquel que escribe es inmensa. Porque los textos pueden ser buenos o no tanto, quizá hasta olvidables del todo. Lo cierto es que algunas cosas que se imprimen quizá como debatiendo contra los silencios no han sido del todo tan opacas, magras, cansinas o efìmeras letras.







