TikTok: La autoexplotación con una sonrisa

¿Has notado cómo TikTok, esa red que parecía exclusiva para adolescentes, ha conquistado a personas de todas las edades en nuestra costa atlántica rionegrina? ️ Crean reels de lo que sea, comparten detalles de su día a día, se exponen sin pudor. A primera vista, puede parecer una simple moda, pero si la analizamos con las herramientas de Byung-Chul Han, la cosa cambia.

La sobreexposición en la sociedad del cansancio

Han, el filósofo surcoreano, argumenta en su libro «La sociedad del cansancio» que hemos pasado de una sociedad disciplinaria a una sociedad del rendimiento. Antes, el control venía de afuera (órdenes, prohibiciones). Hoy, la autoexigencia nos domina. Somos nuestros propios jefes y, a la vez, nuestros propios esclavos.

En este contexto, las redes sociales como TikTok son el escenario perfecto para demostrar ese rendimiento. Ya no se trata de «ser», sino de «hacer» y «mostrar». La gente se siente presionada a ser productiva, a ser feliz, a ser interesante… y lo muestra. El reel de la comida, el baile viral, la anécdota del día a día; todo es una forma de validar nuestra existencia, de demostrar que estamos «haciendo» algo. Esto genera una sensación de agotamiento, de cansancio, porque la productividad se ha vuelto un imperativo, incluso en el ocio.

El «espectáculo de la intimidad» y la falta de «otredad»

Han también habla de la pérdida de la «otredad». En la sociedad actual, lo negativo o lo distinto (el misterio, el desconocido) es eliminado en favor de lo positivo y lo transparente. TikTok, con su algoritmo que te muestra lo que ya te gusta, es un ejemplo perfecto. Todo es previsible, todo es un espejo de uno mismo.

Las personas se vuelven «expositivas». Comparten su vida como un «espectáculo de la intimidad». La gente se cuenta cosas que a nadie le interesan porque, en el fondo, no buscan una conexión profunda, sino la validación del otro a través de un «me gusta» o un comentario. El otro no es un misterio a descubrir, sino un espectador que debe aplaudir nuestro «rendimiento». Así, la red se convierte en un bucle narcisista donde lo importante no es la interacción genuina, sino la exhibición constante del yo. El «idiotismo» que ves en la gente, esa aparente obsesión por compartir cosas sin trascendencia, es en realidad un reflejo de este fenómeno.

En conclusión, la popularidad de TikTok entre todas las edades, incluso en la costa rionegrina, no es casualidad. Es el resultado de una sociedad que nos empuja a rendir y a exponernos constantemente, buscando desesperadamente la validación en la mirada de los demás. No es una moda inofensiva; es un síntoma de un malestar profundo en nuestra cultura.

1 comentario en «TikTok: La autoexplotación con una sonrisa»

  1. Hola! Cómo va? Primero leí el artículo posterior a este y mencioné el gran trabajo que realizan los algoritmos cuál si fueran pescadores… Soy una mujer de 55 años, tengo Face e Instagram porque alguna vez tuve un emprendimiento en el que vendí ropa. Evidente es que no supe ni se utilizar las redes sociales porque no vendí ni un botón a través de ellas. Todo fue a pulmón, del boca en boca, a la antigua. Veo espantada a mi hija adolescente hipnotizada por Tick Tock y no me interesa en lo más mínimo tener esa red en mis dispositivos. Cargan de basura los cerebros de las personas y de esta manera se vuelven manipulables. Creo que esto se soluciona con educación para los menores y adolescentes y reeducación para los adultos víctimas de manipulación. Aunque a los primeros poco y nada les importa el estado de vulnerabilidad en qué se encuentran creo que hay que intentar con paciencia de persuadir y educar con opciones válidas y constructivas que no sean las redes sociales. Y por supuesto CON EL EJEMPLO señores! Los adultos debemos despertar y dar ejemplo no andar por la vida embobados. Muy bueno el artículo. Gracias por el espacio. María Laura Medina Fretez

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