Este post podría requerir un análisis sociológico mucho más detallado, pero hemos decidido expresarlo de esta manera para dejar de lado los términos complejos y que todos puedan entender este tipo de análisis. La idea es que podamos pensar juntos por qué pasan estas cosas en nuestra ciudad.
En San Antonio Oeste, Puerto del Este y Las Grutas, hay un tema del que se habla mucho: la crítica constante a la gestión del intendente. A veces parece que no importa lo que haga, todo está mal. Y si bien es cierto que algunas cosas se hacen de forma un poco «personalista» o como un «patrón de estancia», también hay algo más detrás de toda esta crítica.
Los filósofos y sociólogos, como Slavoj Žižek, explican que en la política hay dos tipos de discursos: el de la crítica total y el del «mesías». Es como si el intendente fuera el villano de una película, y el que viene a criticarlo se presenta como el héroe que nos va a salvar. Este tipo de historias son atractivas y fáciles de entender, por eso se usan tanto en la prensa y en la calle.
El «patrón de estancia»: cuando el poder se ve muy concentrado
Decir que un intendente actúa como un «patrón de estancia» es una forma de quejarse de su estilo de liderazgo. Significa que las decisiones se toman a dedo, sin escuchar a los demás, y que hay poco control. Esta crítica, que puede tener algo de verdad, se vuelve muy fuerte y hace que la gente se enoje.
Pero la cosa no termina ahí. La política de un pueblo no es solo el intendente. También está el Concejo Deliberante, que tiene 9 miembros. El trabajo de ellos es controlar al intendente y aprobar o rechazar sus propuestas. Sin embargo, si la gente siente que el Concejo no está haciendo su trabajo o no toma decisiones importantes para el pueblo, toda la responsabilidad, y por lo tanto toda la crítica, cae directamente sobre el intendente. Es como si el intendente fuera el único en la cancha, y los concejales estuvieran en la tribuna.
El «salvador» y la crítica sin matices
Cuando las cosas se sienten tan mal, aparece el otro personaje: el «salvador» o «mesías». Es alguien, un líder o un grupo, que promete que si llega al poder, va a solucionar todos los problemas de forma mágica. Para que ese mensaje funcione, el «villano» (el gobierno de turno) tiene que ser presentado como totalmente incapaz y malo. No hay grises, no hay cosas que se hayan hecho bien. Todo está mal.
Esto se llama la construcción de la verdad mediática. Los medios de comunicación, al igual que las personas, eligen qué contar y cómo contarlo. Si solo muestran las fallas y los problemas, la gente va a pensar que no hay nada bueno. Y así, esa visión se vuelve la realidad para muchos.
En resumen
La crítica al intendente de turno no es solo porque las cosas estén bien o mal. Es un reflejo de una dinámica más compleja. Por un lado, está la percepción de que el poder está muy concentrado y no hay contrapesos suficientes, lo que hace que toda la responsabilidad caiga sobre una sola persona. Por otro lado, esa crítica total es el caldo de cultivo para que un nuevo líder o grupo se presente como la única solución.
Entender esto nos ayuda a ver más allá de las quejas y a analizar por qué los mensajes políticos se presentan de la manera en que lo hacen. No se trata de defender o atacar, sino de comprender.