El mundo asiste a un evento que fractura la gramática del poder en nuestro continente: la captura y extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores por fuerzas especiales de Estados Unidos. Más allá de la caída de un régimen, este suceso nos obliga a preguntarnos, de la mano del sociólogo Richard Sennett, qué ocurre con la soberanía y el tejido social cuando el «mazo» reemplaza a la diplomacia.
El fin de la «Artesanía Política»
Para Sennett, la política debería ser una forma de artesanía social (craftsmanship): la habilidad de convivir y resolver conflictos mediante el roce, la práctica y el compromiso con la comunidad.
El despliegue de tamaña fuerza militar para derrocar a un régimen representa la renuncia absoluta a esta habilidad. Cuando una superpotencia decide extraer quirúrgicamente a un líder, está declarando que la política local ha muerto. No se busca una solución artesanal (nacida del diálogo y la resistencia interna), sino una solución mecánica. El riesgo, advierte Sennett, es que estas intervenciones dejan un vacío: se quita el «obstáculo», pero se destruye la capacidad de los ciudadanos para construir su propio orden.
La «Corrosión del Carácter» de una Región
¿Qué sucede con el latinoamericanismo ante esta amenaza? Sennett ha analizado cómo la inestabilidad y el control externo generan una corrosión del carácter.
Cuando América Latina ve que un presidente puede ser sacado de su país por fuerzas extranjeras, la confianza en el «espacio público regional» se desmorona. El mensaje es claro: la soberanía es un material frágil que puede quebrarse en cualquier momento. Esto empuja a las naciones vecinas a un estado de alerta y miedo, impidiendo que se desarrolle la «cooperación» (tema central del libro Together de Sennett) entre iguales. La región deja de ser un vecindario de socios para convertirse en un tablero de piezas móviles bajo una sombra ajena.
¿Es legítimo el despliegue de la fuerza bruta?
La prensa internacional presenta la extracción de Maduro como un acto de justicia, pero desde la sociología de Sennett, la pregunta es otra: ¿Es posible imponer la democracia mediante la desposesión de la autonomía?
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El «Building» vs. el «Dwelling»: EE. UU. ha intervenido en la estructura (el Building), pero ha ignorado el habitar (Dwelling).
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La humillación como herramienta: Amenazar a todo el continente con este nivel de despliegue militar humilla la voluntad popular de los pueblos, incluso de aquellos que se oponían al régimen.
Al sacar a Maduro y su esposa del país para juzgarlos en tribunales extranjeros, se despoja al pueblo venezolano de su derecho al rito de la justicia propia. Se les quita la oportunidad de cerrar sus propias heridas.
Reflexión Final: El peligro del precedente
Richard Sennett nos enseñó que el carácter se forma a través de compromisos duraderos y el respeto por los límites del otro. El ataque y la extracción en Venezuela rompen todos los límites.
Si aceptamos que el derrocamiento mediante la amenaza y la fuerza militar es la nueva norma, estamos aceptando un mundo sin «artesanos» de la paz, donde solo queda el poder crudo. ¿Está bien derrocar a un régimen a costa de herir de muerte la dignidad de todo el latinoamericanismo? Creemos que el costo de esta «victoria» militar podría ser la pérdida definitiva de nuestra capacidad de decidir quiénes somos y cómo queremos vivir.