Hay una frase de barrio, rústica pero filosa, que suele flotar en el aire cuando se habla de ciertos círculos intelectuales, revistas de nicho o plataformas de debate: «Eso es como una mina cara, no es para el pobrerío».
Hay una frase de barrio, rústica pero filosa, que suele flotar en el aire cuando se habla de ciertos círculos intelectuales, revistas de nicho o plataformas de debate: «Eso es como una mina cara, no es para el pobrerío».