Las Boletas Imborrables: Crueldad Digital y el Habitus de la Crisis en el Campo Político Argentino.

A solo 12 días de las elecciones legislativas del 26 de octubre de 2025 , la contienda argentina ha entrado en una fase de máxima virulencia. La «crueldad» y el nivel de ataque personal, amplificados por las redes sociales, no son solo ruido de campaña, sino el síntoma de una profunda crisis sociopolítica .

El escándalo en torno a La Libertad Avanza (LLA) —con la renuncia del excandidato José Luis Espert por sus vínculos con Fred Machado (acusado de narcotráfico), el escrutinio sobre la diputada Lorena Villaverde y el rol de Claudio Cicarelli — se convierte en un caso de estudio perfecto bajo las lentes de Gramsci y Bourdieu.

1. Gramsci: La crisis de hegemonía y la persistencia del símbolo

El fracaso de José Luis Espert en sostener su candidatura es la manifestación más clara de una crisis de autoridad moral que socava la hegemonía de un grupo político que se alzó como «la antipolítica».

  • El Derrumbe de la Dirección Ética: La hegemonía, para Gramsci, es la dirección intelectual y moral basada en el consenso . LLA construyó su consenso sobre la denuncia de la «casta» y la honestidad radical. Al filtrarse pruebas que vinculan a sus figuras centrales con dinero de origen dudoso (Machado), el movimiento sufre un colapso en su dirección ética . La crueldad en los ataques del adversario se vuelve letal porque desarma el núcleo ideológico del grupo.
  • El Símbolo Persiste: El hecho de que la imagen de Espert permanezca en la boleta, por razones burocráticas y de tiempo, es una ironía sociológica. La Sociedad Política (las normas electorales) es incapaz de borrar el símbolo de la controversia. Gramsci vería en esto la inercia del aparato estatal, que obliga a los electores a confrontar el símbolo del candidato caído y la crisis hegemónica en el momento mismo del sufragio.
  • Guerra de Posición Acelerada: La defensa inicial del oficialismo, minimizando el escándalo como «operación política», fue un intento de guerra de movimiento (ataque rápido para desviar) en la Sociedad Civil digital. El posterior fracaso y la renuncia confirman la profundidad de la crisis orgánica que no pudo ser contenida con tácticas de corto alcance.
2. Bourdieu: Violencia simbólica y la devaluación del capital

Bourdieu nos ayuda a entender la crueldad digital como una estrategia para devaluar a los agentes en el campo político .

  • La Lucha por el Capital de la Integridad: El campo político es un espacio de lucha por el capital simbólico (prestigio, honor, reconocimiento). Para LLA, su capital principal era el de la integridad y el ser diferente . Las acusaciones de narcotráfico y corrupción son actos de violencia simbólica máxima, diseñados para destruir este capital esencial. El objetivo no es solo ganar votos, sino obligar a los electores a redefinir el sentido del juego (el habitus ) ya considerar a LLA como «lo mismo» que la casta que prometió combatir.
  • El Habitus Partidario y la Base Social: La virulencia de los ataques encuentra resonancia porque ataca el habitus de clase media (o el de los indignados) que exige rectitud y transparencia. Las encuestas que mostraron una caída tras el escándalo confirman que, para este sector, la corrupción es incompatible con el habitus político que desean encarnar. La crueldad es, por lo tanto, una herramienta para imponer la doxa (lo que se da por sentado) de la ilegitimidad.
  • El Habitus de la Boleta: La boleta con el rostro de Espert es una objetivación de la crisis. Obliga al votante a tomar una posición consciente: o bien vota por la lista que lleva el rostro de un político simbólicamente destruido, o rompe con el hábito de lealtad y busca otra opción.
Un voto con el Pecho agitado

La crueldad de esta campaña, a 12 días del 26 de octubre, refleja que la lucha por el poder en Argentina ha superado el debate programático y ha entrado en el terreno de la aniquilación moral . Los actores políticos y sociales reaccionan con saña porque lo que está en juego es la reorientación total del sentido común y la definición de quién tiene la legitimidad moral para ejercer la dirección del país en medio de la crisis. La verdadera tragedia es que el ciudadano debe acudir a las urnas con el pecho agitado por la polarización y la indignación, un habitus que la clase política ha cultivado con esmero en la arena digital.

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