Crece la tensión entre la UnTER y Weretilneck a días de retomar las clases

A pocos días de que finalice el receso invernal en Río Negro, el clima educativo está lejos de enfriarse. La previa del regreso a las aulas viene marcada por un fuerte cruce de reclamos y advertencias entre el gremio docente UnTER y el gobernador Alberto Weretilneck.

El escenario del debate fue Bariloche, donde los trabajadores de la educación le plantearon al mandatario una de las problemáticas más asfixiantes de la actualidad: los descuentos «sin control ni topes» que las financieras aplican directamente sobre los recibos de sueldo, provocando un grave endeudamiento en las familias.

La promesa oficial ante el ahogo financiero

Frente al reclamo gremial, Weretilneck recogió el guante y prometió reactivar una medida de su gestión anterior que fue eliminada durante el gobierno de Arabela Carreras.

«Vamos a hacer algo que había en el gobierno anterior mío, que después se sacó, que es poner un tope para el descuento, que hoy no está. El objetivo es que no se afecte tan gravemente el salario», aseguró el gobernador.

Si bien este anuncio trajo algo de alivio a las bases, la UnTER insistió en la necesidad urgente de incrementos salariales. La respuesta del mandatario no tardó en llegar, recordando que los docentes rionegrinos perciben el tercer mejor sueldo del país.

Paro ratificado y la advertencia del Gobierno

El principal foco de conflicto se traslada ahora al inicio del ciclo lectivo, ya que el gremio mantiene en pie el paro de 48 horas programado para el lunes 27 y martes 28. Ante esta medida de fuerza, la postura del Ejecutivo provincial es firme. Weretilneck confirmó que se les descontarán las jornadas no trabajadas a quienes se adhieran a la huelga, aunque descartó -de momento- congelar los incrementos salariales vigentes como ocurrió en otras oportunidades, señalando que es algo que van a evaluar.

El gobernador también tensó la cuerda al minimizar el impacto de las últimas protestas, asegurando que evaluarán el nivel de acatamiento porque los últimos han sido muy bajos, prácticamente insignificantes. Esta frase resonó como un desafío directo en el seno de la UnTER. No obstante, el Gobierno tiene medido el impacto de las medidas de fuerza, las cuales efectivamente pierden fuerza debido al peso que representan los descuentos por días caídos en el bolsillo de los trabajadores. El lunes comenzará a medirse el verdadero termómetro de la fuerza sindical en las escuelas de la provincia.

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