Alejandro Yarza, referente de Primero Río Negro en San Antonio Oeste, expresó que, junto a Richard Paz y Silvio Gatoni -integrantes de la mesa local-, se han involucrado activamente para estudiar la presentación de una iniciativa privada que tiene como propósito desarrollar dos parques industriales, localizados uno en el Puerto del Este (SAE) y otro en San Antonio Oeste (SAO). Desde el espacio político entienden que la comunidad debe involucrarse más allá del conocimiento del Intendente Casadei, y dado que en esta instancia las propuestas se están analizando en el Concejo Deliberante, han tomado una firme posición para poner en conocimiento a los vecinos, a pesar de no contar actualmente con representation en el cuerpo legislativo. En sus declaraciones, Yarza enfatizó que el desarrollo de los parques es muy importante, pero también lo es preservar los recursos y el patrimonio de los sanantonienses, encendiendo alarmas fundamentales sobre el diseño y las condiciones del proyecto.
El análisis de la iniciativa enciende serios interrogantes respecto al ordenamiento urbano y la soberanía local. En el caso del Puerto del Este, el proyecto prevé su localización en 38 manzanas ubicadas hacia el ingreso del Puerto, sobre el lado izquierdo y pegado a la planta urbana, lo que llamó la atención del referente debido a que los parques industriales generalmente se retiran de los ejidos habitacionales; sin embargo, esta propuesta contempla además la construcción de viviendas y anexos comerciales, abriendo la duda de si se pretende conformar una suerte de pueblo cerrado dentro del propio pueblo. Por otra parte, en San Antonio Oeste se proyecta un predio de 258 manzanas en la zona del basural, lo que implica que la empresa le pide al municipio que subsane y erradique el basurero. Si bien la fuerza política ve con buenos ojos que se intente resolver un problema de tanta data, resulta llamativo que la solución estatal surja ahora para responder exclusivamente al interés de un privado.
La mayor preocupación radica en la evidente asimetría económica y fiscal del convenio. Las tierras en cuestión son fiscales y pertenecen a los vecinos de la localidad, pero el valor que la empresa pretende pagar es sumamente bajo, rondando apenas el 10% de su valor fiscal, el cual ya se encuentra muy por debajo del valor comercial ordinario. Además, la firma no abonaría de forma inmediata, sino a medida que otras empresas se radiquen y les compren las parcelas a ellos, generando una doble vara explícita frente al ciudadano común; a modo de ejemplo, si el tratamiento fuera igualitario, a un vecino que adquirió su lote de 300 metros en el barrio La Cantera por 6 millones de pesos se le debería cobrar $600.000 y permitirle pagar recién al terminar de construir su vivienda. A esto se le suma el pedido de exención por 20 años del pago de tasas municipales para un proyecto que podría no generar grandes fuentes de trabajo sino funcionar como un mero depósito de mercadería, obligando además a toda nueva empresa a radicarse allí y prohibiendo al municipio crear nuevos parques hasta que estos no se ocupen en un 90%, garantizándoles un mercado cautivo. Lo más grave es que en los consorcios de administración el Municipio tendrá voz pero no tendrá voto, dejando de lado su autonomía y capacidad de decisión.
Para comprender la raíz profunda de esta situación, los términos del expediente exigen ser contrastados con las herramientas que ofrece la sociología política contemporánea. Por un lado, la mirada de Ricardo Sidicaro ilumina cómo las mayores crisis de la gestión pública en nuestra región no derivan de un Estado omnipresente, sino de un Estado institucionalmente débil y desarticulado, propenso a ser colonizado por intereses particulares en detrimento del bienestar colectivo. Cuando el municipio acepta ceder el patrimonio público a un precio irrisorio, financia los tiempos del inversor corporativo y renuncia al derecho al voto en las decisiones del consorcio, opera un proceso de subordinación donde el poder político local abdica de su rol como planificador del lazo social para convertirse en un mero facilitador administrativo de un negocio privado, evidenciando la incapacidad de las instituciones locales para formular proyectos propios y soberanos.
A esta debilidad institucional señalada por Sidicaro se le acopla de manera alarmante la perspectiva de Zygmunt Bauman sobre la modernidad líquida y la globalización. Bauman advertía que en el escenario actual se produce un divorcio definitivo entre el poder -que es global, móvil y fluye sin arraigo territorial- y la política, que sigue siendo local y atada al suelo. El capital «líquido» y concentrado extorsiona a los estados locales exigiéndoles exenciones fiscales exorbitantes, desregulación y tierras baratas bajo la amenaza implícita de retirar sus inversiones si no se cumplen sus condiciones leoninas. En este esquema, el ciudadano común queda fijado a la rigidez del territorio sufriendo cargas impositivas plenas, mientras que los enclaves corporativos se blindan con autonomía propia, transformando el espacio comunitario en un simple escenario de rentabilidad extractiva que genera dinámicas de exclusión y precariza el tejido social local.
Finalmente, Alejandro Yarza concluyó reafirmando que nadie está en contra de la radicación de empresas ni de la generación de fuentes de trabajo, pero bajo ningún punto de vista se pueden rifar los recursos que son de todos los sanantonienses. Como fuerza política, el objetivo de Primero Río Negro es trabajar para proponer un cambio real y exigir transparencia en el Concejo Deliberante, garantizando que el debate sea abierto a la comunidad y que los intereses de los vecinos de San Antonio Oeste estén siempre en primer lugar.
Fuentes consultadas y herramientas de análisis
Para la elaboración de este artículo se integraron las declaraciones públicas de Alejandro Yarza en el canal Agenda Abierta de YouTube, los informes técnicos y datos elaborados por la Fundación Atlántica para la Investigación Social (FAIS), el marco conceptual de sociología política e institucional de Ricardo Sidicaro, la teoría del poder, la globalización y la modernidad líquida de Zygmunt Bauman, y el procesamiento, estructuración y cruce de datos mediante herramientas de Inteligencia Artificial (IA).