A más de dos décadas de diagnósticos truncos, la persistencia de los depósitos de plomo en San Antonio Oeste expone la violencia lenta del abandono estatal: un análisis sobre cómo la inercia burocrática y la administración biopolítica del territorio transforman el riesgo ambiental en una carga desigual sobre la infancia del barrio San Miguel.
Las recientes declaraciones de la Dra. Maite Narvarte, bióloga, investigadora principal del CONICET e integrante de la Multisectorial por la problemática del plomo, exponen una realidad que excede la discusión técnica ambiental: interpelan de lleno la estructura del poder, la desidia burocrática y la distribución desigual de los riesgos en el territorio. Tras participar en la Semana Iberoamericana de la Prevención de la Intoxicación por Plomo -organizada junto a la OPS y la OMS bajo la consigna “Plomo en América Latina: de la detección a la prevención”-, la advertencia comunitaria y científica volvió a sonar con fuerza: en San Antonio Oeste aún persisten dos depósitos de escoria con altas concentraciones de metales pesados (plomo, arsénico, cadmio y zinc) sin remediar, carentes de cerco perimetral y sin señalización alguna.
La frase que sintetiza la asamblea local, “Basta de medir, ya sabemos cuál es el problema, ahora hay que remediar”, exige encender la lente sociológica para comprender qué mecanismos operan detrás de dos décadas de inmovilidad estatal.
La violencia lenta y la temporalidad del abandono
Desde la perspectiva de la sociología ambiental contemporánea (en diálogo con el concepto de violencia lenta de Rob Nixon y la Sociedad del Riesgo de Ulrich Beck), el daño producido por los metales pesados no opera como una catástrofe súbita. Es una agresión diferida en el tiempo, silenciosa y acumulativa que degrada la vida de manera paulatina.
La Multisectorial se conformó en 2005, aunque los diagnósticos territoriales datan de años anteriores. Pese a que en etapas previas se retiraron unas 70 toneladas de suelo y escoria hacia Mancha Blanca, la remediación quedó trunca, dejando terrenos con valores elevados y dos pilas intactas a merced del viento, las lluvias y el escurrimiento hacia la bahía. Cuando el Estado dilata las soluciones durante más de veinte años, el tiempo no es neutro: se transforma en un dispositivo de desgaste institucional que busca normalizar el peligro y disolver la responsabilidad colectiva.
Biopolítica y racismo ambiental: la infancia en el barrio San Miguel
El señalamiento sobre la vulnerabilidad infantil en las inmediaciones de los depósitos, particularmente en el sector del barrio San Miguel, pone sobre la mesa lo que Michel Foucault categorizó como la administración biopolítica de las poblaciones. Cuando las autoridades omiten el cercado básico de un residuo tóxico o postergan indefinidamente el abordaje integral, se produce una delimitación implícita entre cuerpos protegidos y cuerpos sacrificables.
El plomo es un contaminante evitable cuya afectación sobre el desarrollo neurológico infantil es irreversible. Los parámetros internacionales de referencia en sangre han descendido de 10 µg/dL en 1991 a 5 µg/dL en 2012, y a 3,5 µg/dL en las pautas sanitarias actuales, ratificando que no existe nivel seguro de exposición. Frente a esto, exigir únicamente pautas de higiene doméstica a las familias del barrio desplaza la carga del daño hacia el ámbito individual, ocultando la asimetría estructural: la falta de infraestructura de contención en el espacio público no se compensa con recomendaciones de lavado de manos.
Saber situado frente a la inercia burocrática
Durante los seminarios internacionales se expusieron avances concretos: herramientas portátiles y económicas de detección biológica mediante bacterias adaptadas y técnicas de fitorremediación ensayadas en provincias como Córdoba. No obstante, como advierte la Dra. Narvarte desde su doble legitimidad científica y comunitaria, la innovación biotecnológica no sustituye la obligación política de retirar y aislar los depósitos activos.
La Multisectorial ha canalizado la demanda popular presentando tres proyectos de ordenanza municipal que aún no encuentran la respuesta institucional demandada. Este choque entre la legitimidad técnica-comunitaria de las asambleas vecinales y la parálisis de los despachos oficiales evidencia una fractura del contrato social: mientras la ciencia demuestra que el riesgo es evitable, la burocracia estatal continúa administrando la espera.
La persistencia de los depósitos de plomo en San Antonio Oeste no es una fatalidad geográfica ni un dilema técnico no resuelto: es la manifestación concreta de cómo la periferia urbana soporta las secuelas materiales de un pasivo histórico mientras las decisiones urgentes quedan atrapadas en la inercia del poder político.
Fuentes: Declaraciones de la Dra. Maite Narvarte (Investigadora Principal CONICET / Multisectorial por la problemática del plomo), Fundación Atlántica para la Investigación Social (FAIS), Informativo Hoy, Modelos de Inteligencia Artificial (IA).