Ayer volví al ruedo. Me invitaron a jugar un partido en el Complejo Sur Padel de nuestra ciudad, San Antonio Oeste. Es un espacio que, desde hace no menos de 14 años, es testigo de mis idas y venidas, viéndome —y viéndonos— intentar jugar a algo que, con suerte, se le parezca a este deporte.
Contener, entrenar y resistir: el valor de los pibes en los costados
A veces alcanza una foto, dos párrafos en el diario digital o una mención en la radio para cambiarle la semana a un pibe. Para el deportista que recién arranca, verse reflejado en la prensa local no es vanidad: es un premio, un mimo al lomo doblado en el entrenamiento y el combustible necesario para … Leer más