Un cartel pegado en el ingreso de la ESRN Nº 29 y el CENS Nº 2 sacudió la pasividad habitual con la que consumimos las noticias de actualidad: «Por favor, ya no ingresen más, no hay nada para robar».
Un cartel pegado en el ingreso de la ESRN Nº 29 y el CENS Nº 2 sacudió la pasividad habitual con la que consumimos las noticias de actualidad: «Por favor, ya no ingresen más, no hay nada para robar».