Hay momentos donde el análisis estrictamente deportivo se desborda y la realidad nos obliga a mirar con ojos sociológicos lo que pasa en nuestras calles. Argentina se clasificó ante Egipto, y más allá de los análisis edulcorados que hacen los periodistas «cosméticos» capitalinos -esos que la pasan de lo mejor transmitiendo desde la comodidad de Estados Unidos-, se puede inferir con total claridad que en esta parte de la costa rionegrina la realidad es otra muy distinta.