Luego de caminar el territorio y ponerle cuerpo a LATIDOS EN TIERRA PROPIA, entendimos que el pulso de nuestra región no se detiene; se transforma, resiste y exige ser leído desde una nueva coordenada.
Luego de caminar el territorio y ponerle cuerpo a LATIDOS EN TIERRA PROPIA, entendimos que el pulso de nuestra región no se detiene; se transforma, resiste y exige ser leído desde una nueva coordenada.