Ella ya no está en este plano. Y Él su hijo , recientemente había transitado un cuadro de salud complicado. Días en terapia intensiva. Situación grave con riesgo de vida.
La familia vivió momentos de mucha preocupación e incertidumbre.
Aparece un diagnóstico certero para Él , y a tiempo pueden resolver su caso, luego de una intervención quirúrgica.
Como amiga y colega estuve preocupada , rezaba por su sanación y su pronta recuperación.
Aquí aparece la trama:
Sueño con ellos. Con su Mamá a quien yo no conocí, y con Él , que aún me mantenía preocupada por su convalecencia.
El escenario era una fiesta, un cumpleaños aparentemente. Ese era el ambiente. Se veía gente conocida reunida, charlando,, mesas servidas, colores lilas en los decorados del salón y mucha iluminación. Todo lucia impecable.
En un ínterin y mientras todo estaba pausado, camino hacia el frente del salón. Una entrada hermosa. Rejas negras y dos macetas grandes estilo góticas, ambas con las mismas plantas, cargadas de flores amarillas.
Allí estaban ellos de espaldas a mi. Ella con una camperita tejida color beige , pantalón marrón oscuro ,su pelo corto brilloso color café. Hermosa y radiante .
Él con sus rulos cortos, oscuros y entre canosos, vestido de jean y camisa celeste clarita.
Madre e hijo. Allí estaban. tocando esas flores. Como sacándole las hojitas secas.
Me acerco, y ante la inconmensurable belleza de esas flores pomposas, le hablo a ella y le pido un ganchito o unas semillas.
Ella me responde …»solo una semilla se puede dar de cada una».
Me sonó como a un mito o un presagio de que si se dan más semillas, la planta se secaría. Por debajo de las flores se veían semillas secas que seguramente, habrian caído de la floración anterior.
Con su dedo toca esa semilla y lentamente la arrastra hacia mi lado
Yo le agradezco y le digo, algo como…con una no hacemos nada! Los tres nos reímos y el sueño se esfumó.
Al despertarme busqué ese sueño, su significado, como asi también las flores.
Las flores amarillas sin dudas eran las del árbol de algodón. En su tierra y en su cultura oriental, tienen un profundo significado:
«Amor de Madre». Por su ternura y protección maternal.
Fue solo un sueño de ese misterioso mundo onírico, del que nunca sabremos a ciencia cierta que nos viene a dejar, cual es el mensaje, si es que lo hay. Atrapante, sorprendente, inquietante, y digno de contar.
Así lo hice enviándole el mensaje, de ese sueño que parecía real.
Él me envió una foto de Madre para que la conozca, y era tal cual en el sueño, su silueta y su cabello.
Coincidimos en que aunque ella no esté físicamente, vive también en sueños y a través de los sentimientos que nos une, trae luz, contención y amor para su hijo.
Yo desde hoy la veré siempre en esas flores amarillas.
*Del Anecdotario y Escribiendo Sueños de Mabel Poblette.
28/08/2025