Con profunda tristeza, la Iglesia Católica y el mundo entero lamentan el fallecimiento del Papa Francisco, ocurrido el lunes 21 a las 7:35 hora italiana. Jorge Mario Bergoglio, de 88 años, deja un legado marcado por su cercanía con los más vulnerables, su llamado a la paz y su incansable defensa del medio ambiente.
El Sumo Pontífice, que había sido dado de alta recientemente tras una larga hospitalización por una infección respiratoria, enfrentó en los últimos años un deterioro progresivo de su salud. Problemas intestinales, hernias y una afección en la rodilla lo obligaron a someterse a múltiples internaciones y utilizar silla de ruedas para sus desplazamientos.
Su papado, iniciado en 2013, se caracterizó por un fuerte impulso a la renovación de la Iglesia, con un enfoque en la misericordia y la inclusión. Francisco promovió el diálogo interreligioso, condenó la desigualdad y la injusticia, y abogó por la protección de la creación.
El mundo recuerda al Papa Francisco como un líder espiritual que trascendió las fronteras religiosas, un hombre de profunda humanidad que inspiró a millones con su mensaje de esperanza y compasión.