Era la Puerta del Cielo

Y así lo soñé a Él, mí amigo del alma, mi colega, quien fue como un hermano para mí .
Yo estaba en un lugar de varias oficinas esperando a una comitiva de un Sindicato ,porque varios obreros habían tenido problemas de salud y alguien vendría en apoyo.
A pesar de la situación, había calma y todo se veía organizado.

Daban el aviso por una radio que ya se acercaban al lugar y todo se disponía para ser recibidos.
Yo ubicada frente al lugar de entrada , veo como de pronto en esos ventanales claros inmensos , aparece una luz resplandeciente.
Las ventanas se abren a cada lado y aparece en el medio, una enorme puerta blanca sin sostenerse en nada, sola flotaba en el aire.

Sobre ese mismo resplandor caminan varias personas. Alguien encabezaba el grupo. Era Él, y el resto que serían unas seis personas se posicionaban detrás en hilera. Cuando lo veo me apuro a encontrarlo y a recibirlo. Me pongo muy alegre y sorprendida!

Su pelo gris voluminoso de melena corta ondeada, se movía al ritmo de sus pasos. Alto, delgado, prolijo, con esos lentes que en su rostro, le daban también esa particularidad de un tipo correcto, sabio y directo, tal cual era Él.

Su reacción cuando me ve, fue la misma! Nos abrazamos fuerte, con la intensidad que se abraza a quien se quiere, se admira y se extraña.

Yo vestía un pantalón negro y una blusa rosada. Lo miro luego del abrazo, agarrada a sus manos, y como observando su presencia , veo que estábamos vestidos iguales. Traía puesto un Jean negro y suéter rosa. Nos reímos de esa casualidad y allí se disipó el sueño.

Sin dudas vino a verme. Hacia unos pocos meses que había partido de este mundo, y no pudimos despedirnos.
Siempre estuvimos en contacto a la distancia, lo acompañaba en cada trance, le daba aliento y rezaba por Él.

Siempre supo de mi cariño y admiración.
Disfrutábamos nuestras charlas porque teníamos el mismo humor y nos entendíamos . Trabajamos en el mismo lugar casi ocho años, luego yo me mudé de la ciudad.

Le pedí mucho a Dios por su sanación, pero fue elegido entre sus Ángeles
Seguramente su misión aquí había terminado.
Nuestro cariño fue recíproco, asi lo sentía, y también me lo hacía saber cuando hablábamos.

Se que fue un sueño, pero fue maravilloso porque sentí la despedida real. Vino a mostrarme que está bien y que su alma está presente siempre.

Ese mismo día comparto este sueño con su esposa, quien también acongojada y sorprendida ante la noticia, me cuenta que tal cual la descripción, así vestía el día de su despedida.

Emocionante realmente!
Tanta luz, nos hace saber que en el regazo de su descanso solo hay paz, amor y serenidad.

 

Del Anecdotario y Escribiendo Sueños de Mabel Poblette. Año 2025

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