¿Culpa de la temporada o del abandono? El debate vecinal sobre el parate del fútbol
La publicación de ayer en el grupo de facebook «Centro al área» sobre el parate del fútbol local («Prohibido Jugar») generó un ida y vuelta muy interesante. Quedó claro que la pausa deportiva en San Antonio, Las Grutas y el Puerto no tiene una sola causa, sino que es un combo de situaciones que terminan dejando a los chicos sin actividad.
Leyendo sus comentarios, el diagnóstico de los vecinos se puede resumir en tres grandes realidades:
La economía manda: «No hay tiempo, hay que facturar» Muchos coincidieron en una verdad dura pero real: el verano es el momento de hacer la diferencia económica para aguantar el invierno. Padres trabajando largas jornadas y dirigentes ocupados en sus labores hacen casi imposible la logística de organizar torneos o llevar a los chicos. La voluntad está, pero el reloj y el bolsillo juegan en contra.
El dolor de la infraestructura: Vandalismo y abandono Este fue quizás el punto que más bronca generó. Varios remarcaron que faltan espacios acordes, y los que hay, sufren el flagelo de la inseguridad. El robo de cables y luminarias impide aprovechar la noche (el mejor horario en verano). También surgió la nostalgia del Estadio Municipal: se recordaron aquellas épocas de torneos nocturnos multitudinarios, contrastando con la realidad actual donde se siente que se dejó caer un espacio que era de todos.
El esfuerzo silencioso y la falta de gestión Se planteó que no todo es culpa del verano. Hay clubes que invierten y tratan de crecer, pero la sociedad a veces no cuida lo que se construye. Al mismo tiempo, se remarcó que hay muchos deportistas (ciclistas, skaters, corredores) que siguen entrenando «en silencio» y por su cuenta, demostrando que la necesidad de deporte existe, pero faltan políticas que articulen y cuiden los espacios públicos (como el predio ferroviario o la pista de skate) para usarlos mejor.
Parece que nos debatimos entre la necesidad de trabajar y la falta de lugares seguros e iluminados. Si no podemos cambiar el ritmo laboral de la temporada, ¿no deberíamos al menos garantizar que las canchas y espacios públicos estén en condiciones para cuando haya un rato libre?
El debate sigue: ¿Es resignación o falta de gestión?