La Reacción ante Milei: El Habitus de la Angustia y la Biopolítica del Ajuste

Para comprender la profunda y a menudo violenta reacción que ha generado la figura de Javier Milei en la sociedad argentina, necesitamos un lente sociológico que combine la visión de dos pensadores clave: Pierre Bourdieu y Michel Foucault. No se trata solo de un cambio de gobierno, sino de una reconfiguración de las estructuras de poder y de los modos de vida que exige un análisis más profundo.

El Habitus de la Angustia (Bourdieu)

Bourdieu nos enseñó que la sociedad está dividida en campos de poder donde los agentes luchan por distintos tipos de capital. El discurso de Milei irrumpió en un campo político en crisis, capitalizando el hartazgo de una población cuyo habitus —sus esquemas de percepción, pensamiento y acción— está profundamente marcado por la angustia económica. Años de inflación, inestabilidad y promesas incumplidas crearon una predisposición a escuchar un mensaje radical que ofreciera un chivo expiatorio: «la casta». Milei no inventó el descontento, sino que lo capturó y lo transformó en un recurso político, un verdadero «capital de la angustia».

La Biopolítica del Ajuste (Foucault)

Aquí entra Foucault. Él nos mostró que el poder no solo reprime, sino que también gestiona y regula la vida de la población, en lo que él llamó biopolítica. A través de la gubernamentalidad, el Estado decide qué vidas son productivas, valiosas y dignas de ser «gestionadas» con apoyo social.

El discurso de Milei es una manifestación radical de este poder. A través de un nuevo saber o «verdad» económica, se legitima la idea de que la «justicia social» es una aberración y que las vidas deben ser autosuficientes. La decisión de dar de baja miles de pensiones por discapacidad no es solo un recorte económico; es un acto de biopolítica. El Estado retira su tutela y su responsabilidad sobre estas vidas, señalándolas como no productivas y, por lo tanto, fuera del alcance de la protección social. De esta forma, el poder redefine quién es un ciudadano de pleno derecho y quién queda al margen del sistema.

La Violencia como Colisión de Habitus y Biopolítica

La reciente agresión a piedrazos que sufrió la comitiva de Milei en Lomas de Zamora es la manifestación física de este choque. No es simplemente un acto de violencia política tradicional, sino el síntoma de una crisis más profunda.

Desde la óptica de Bourdieu, los piedrazos son la expresión cruda de la ira de un habitus que se siente doblemente precarizado: por la crisis económica preexistente y por las nuevas políticas que le quitan lo poco que tenía. Es la rabia de quienes no tienen capital simbólico para hacerse oír y recurren a la violencia como única forma de expresar su desesperación.

Desde la óptica de Foucault, los piedrazos son un rechazo visceral a la nueva biopolítica del gobierno. Es la reacción de un sector de la población que se siente despojado de su valor social y excluido de la gestión estatal. La violencia física es la respuesta a una violencia simbólica que los despojó de su dignidad y su sustento. Es la negación a ser gobernados bajo un modelo que los condena a la marginación.

En conclusión, la reacción de la gente ante el fenómeno Milei es un complejo entramado de fuerzas. Por un lado, se encuentra el habitus de la angustia que lo llevó al poder; por el otro, se enfrenta a una nueva biopolítica que, en su intento de reconfigurar la sociedad, genera aún más dolor y exclusión. El ataque en Lomas de Zamora es el punto donde la frustración se vuelve tangible, un recordatorio de que las ideas y las políticas, en su choque con la realidad de las personas, pueden generar un estallido de consecuencias impredecibles.

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