El cierre del 2025 dejó un panorama complejo para el empleo en Argentina, con una tasa de desocupación nacional que escaló hasta el 7,5% según los últimos datos del INDEC. Sin embargo, en medio de este deterioro que afecta a más de 1,6 millones de personas, la provincia de Río Negro emerge como una de las grandes excepciones del mapa laboral.
Mientras regiones como el Gran Buenos Aires y la zona Pampeana sufren el impacto de la crisis con niveles de desempleo que rozan el 9%, la Patagonia logró sostenerse con un promedio del 4,8%. El gran protagonista de este desempeño favorable es el aglomerado de Viedma-Carmen de Patagones, que registró una cifra histórica del 1,3% de desocupación. Este número no solo es el más bajo de la región, sino que posiciona a la capital rionegrina como uno de los puntos con mayor pleno empleo de todo el país.
El contraste es marcado incluso dentro de la misma zona sur, donde ciudades como Río Gallegos alcanzaron un preocupante 9,5% de desempleo, situándose en el extremo opuesto de la balanza. Los datos de Viedma y su área de influencia adquieren mayor relevancia al observar que, mientras centros urbanos como Mar del Plata o Gran La Plata muestran señales de agotamiento laboral, el principal nodo administrativo y productivo de Río Negro logró blindarse frente a la tendencia negativa general.
Esta realidad atípica confirma que, aunque el escenario nacional presente desafíos estructurales, la dinámica laboral de Río Negro ha logrado mantener indicadores de bienestar que superan ampliamente la media argentina, convirtiéndose en un caso de estudio y un referente de estabilidad en un contexto de incertidumbre.