El movimiento urbano en las primeras horas del día expone una dinámica social ineludible en las ciudades del interior del país. Al observar los rostros de quienes transitan hacia sus empleos, se percibe una marcha sostenida que opera casi en piloto automático. El trabajo, en la inmensa mayoría de los casos, se presenta como una obligación estricta que estructura y domina la rutina.