Para la sociología del deporte, reducir a Diego Armando Maradona a la categoría de «atleta» resulta un error epistemológico. Maradona no fue un deportista; fue un hecho social total. Para entender la trama política de su paso por los clubes argentinos, resulta imperativo ir más allá de la estadística y observar, bajo la óptica de Slavoj Žižek, la irrupción de «lo Real» traumático en el simbolismo aséptico del poder.