El sociólogo Daniel Esquiroz, desde la ciudad de Trelew, ha procesado y sistematizado datos provenientes del RENAPER correspondientes al período 2013-2025 (cabe destacar la ampliación del período respecto al 2013-2015 mencionado inicialmente, según consta en la elaboración propia del cuadro). La matriz estadística resultante ofrece una radiografía demográfica fundamental para comprender los procesos migratorios contemporáneos y la configuración de la ciudadanía en Argentina.
El abordaje sociológico de esta información requiere distinguir entre dos categorías jurídicas con implicancias demográficas disímiles: la ciudadanía «por naturalización» (población extranjera que adquiere la nacionalidad argentina tras un período de residencia) y la ciudadanía «por opción» (hijos de ciudadanos argentinos nacidos en el exterior). Esta diferenciación permite observar empíricamente dos fenómenos sociales paralelos: la inmigración receptiva y la huella de la diáspora argentina.
La inmigración de asentamiento y las nuevas rutas (Alta Tasa de Naturalización) Los datos evidencian que las corrientes migratorias orientadas a la inserción y radicación definitiva provienen mayoritariamente del Sur Global y regiones periféricas. América del Sur representa el mayor volumen absoluto (68.121 personas), con una predominancia de naturalizados (66,96%).
Sin embargo, resulta sociológicamente relevante el altísimo porcentaje de naturalización en subcontinentes que representan corrientes migratorias más recientes o en crecimiento: África Occidental (97,77% sobre 2.015 personas) y América del Caribe (95,4% sobre 9.366 personas). Europa Oriental también se inscribe en esta lógica migratoria tradicional de radicación (82,9% de naturalizados), diferenciándose de manera contundente del resto del continente europeo.
El impacto de la diáspora transnacional (Alta Tasa por Opción) En un marcado contraste, las cifras correspondientes a América del Norte, Europa del Sur, Europa Occidental y Oceanía exponen una dinámica inversa. En estas regiones, los índices de nacionalidad «por opción» superan ampliamente el 90%.
En América del Norte, el 97,05% de los 9.215 casos registrados corresponden a esta categoría, un patrón que se repite en Europa del Sur (95,09% sobre 11.720 casos). Este indicador no representa una afluencia de inmigrantes extranjeros desde dichas naciones desarrolladas hacia la Argentina, sino la materialización estadística de la emigración argentina pasada. Refleja los procesos de transnacionalismo donde los expatriados (frecuentemente movilizados durante crisis socioeconómicas históricas) transmiten intergeneracionalmente la nacionalidad a sus descendientes.
Consideraciones Finales La sistematización elaborada por Esquiroz permite concluir que Argentina opera demográficamente en una doble dimensión simultánea. Por un lado, mantiene su rol histórico como país receptor, integrando jurídicamente a poblaciones provenientes de naciones limítrofes y de nuevas rutas migratorias emergentes. Por otro lado, visibiliza el volumen de una diáspora consolidada en el hemisferio norte, cuyos descendientes mantienen o reclaman el vínculo institucional y de pertenencia a través del derecho de opción.