El gimnasio Sebastiana Antenao fue el escenario de una jornada de reflexión, gestión y vivencias formativas con la llegada de Hugo Porta, leyenda del rugby argentino e internacional, quien arribó a San Antonio Oeste en representación de la Fundación Laureus junto a YPF. El encuentro se llevó a cabo este viernes 16 de septiembre a partir de las 17:30 horas, contando con el acompañamiento institucional de Nahuel Astuti, Director Provincial de Deportes, además de referentes de entidades deportivas locales, trabajadores comunitarios y medios de prensa. Con una organización atenta al detalle, los participantes fueron debidamente acreditados al ingreso y, promediando la actividad, compartieron un break con una cálida atención por parte de los anfitriones. Si bien la concurrencia no tuvo un carácter masivo, la jornada mantuvo un clima cercano y propicio para el debate sobre el rol de las instituciones intermedias en el tejido social.
Trabajo territorial continuo y agenda de cara a octubre
En ese marco articulador, se destacó el trabajo sostenido en el territorio: el equipo de YPF viene manteniendo encuentros cada quince días con la Dirección de Deportes del municipio, mientras ya planifican una nueva convocatoria para el mes de octubre dirigida a entidades deportivas de la zona, la cual será canalizada a través del profesor Gustavo Montiel, director de Deportes municipal, y su equipo de trabajo.
Autonomía comunitaria, sustentabilidad y acompañamiento a largo plazo
Lejos del asistencialismo coyuntural, el mensaje del equipo encabezado por Porta hizo foco en la autonomía de las organizaciones y en la continuidad de las iniciativas comunitarias. Remarcaron la necesidad de generar sustentabilidad propia bajo la premisa de que son las propias comunidades quienes producen sus recursos. Los proyectos no se imponen desde afuera, sino que se eligen cuando aplican y responden a una demanda local real, sin importar la disciplina elegida. Para garantizar impacto y confianza, la fundación asume compromisos de dos a tres años con seguimiento continuo, remarcando que no se trata de intervenciones a corto plazo ni de abandonar los procesos a mitad de camino, siendo determinante identificar a los líderes que traccionan en el territorio.
La lucha por ser aceptados y el valor formativo de la derrota
Al abordar la pertenencia, el esfuerzo y el aprendizaje detrás de la adversidad, Porta compartió una lección medular basada en su historia en Banco Nación: «Nosotros no éramos aceptados. Nuestro equipo era Banco Nación, siempre jugué ahí; jugábamos pero perdíamos todos los partidos. Entonces nos pusimos de acuerdo en tratar de perder menos: en vez de diez partidos seguidos, perdíamos ocho o seis. Luego nos pusimos de acuerdo para intentar achicar la brecha y ya perdíamos cinco. Nos volvimos a juntar y de a poco, aunque continuábamos perdiendo, comenzamos a ganar; y durante tres años seguidos ganamos siempre». Aquel proceso colectivo desembocó en hitos como el recordado triunfo de su club frente al seleccionado de Inglaterra. Desde esa vivencia, subrayó que su responsabilidad era liderar, salir de la zona de confort y ser valientes, recordando que se aprende mucho más de las pérdidas que de las alegrías y que perder no es la muerte de nadie, sino parte del camino recorrido.
El periplo en Sudáfrica y la huella de Nelson Mandela
En un tramo sumamente íntimo de la charla, Porta rememoró el giro inesperado que dio su vida a comienzos de los años noventa. Se encontraba trabajando en la empresa familiar cuando recibió el llamado del presidente Carlos Menem ofreciéndole asumir la embajada argentina en Sudáfrica. Con humor y emoción, recordó las reacciones en su casa: su esposa le dijo que el presidente estaba loco, mientras que su padre le preguntó qué sabía él de embajadas y diplomacia, aunque de inmediato lo felicitó. Con ese respaldo emprendió el periplo junto a su familia, permaneciendo en suelo sudafricano hasta después del histórico Mundial de 1995 y presenciando hitos como la asunción de Nelson Mandela como presidente. Porta definió a Mandela como una persona fundamental en su vida y un personaje increíble de la historia, quien les transmitió con claridad la enorme responsabilidad que tenían con las juventudes.
El club de barrio: el deporte como herramienta de libertad
Hacia el cierre, la disertación interpeló las lógicas meritocráticas que imperan habitualmente en el ámbito formativo. Se llamó a superar la mirada clasificatoria sobre quién tiene talento o quién no sirve para competir, entendiendo al deporte no como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para transmitir valores, conformar equipos y permitir a los jóvenes tener pensamientos propios en libertad. Reivindicando a los clubes como espacios insustituibles de contención social, la visita de Hugo Porta dejó un mensaje directo para los dirigentes y formadores locales: los cambios estructurales demandan acuerdos internos, paciencia en el camino y un compromiso genuino con el desarrollo comunitario.

