Este fin de semana se disputa la vuelta de un partido crucial por el pase al Torneo Regional Federal Amateur (TRFA) 2026/27. Sin embargo, la prohibición a los trabajadores del streaming para transmitir el encuentro nos obliga a reflexionar sobre las dinámicas de exclusión, la crisis del lazo social y, fundamentalmente, la precariedad institucional de nuestro fútbol local.
Para entender la gravedad de este escenario, resulta iluminadora la mirada del sociólogo Richard Sennett, quien ha dedicado su obra a estudiar la pérdida del espacio público, la degradación de la comunidad y la importancia del trabajo bien hecho.
A través de sus conceptos y de un análisis crudo de nuestra realidad, desglosamos los ejes del conflicto:
1. El mito del streaming y el verdadero trasfondo de la crisis dirigida
Existe un argumento simplista que culpa a las pantallas de vaciar las tribunas. Es un diagnóstico errado: si la gente no va a la cancha en estas latitudes, no es por culpa de una transmisión en vivo, sino por un desinterés generalizado que el fútbol experimenta en esta zona de la costa.
Y seamos claros: el fútbol de San Antonio Oeste ha caído a los niveles más bajos de su historia, no por culpa del periodismo, sino por la responsabilidad de aquellos que no saben gestionar. Sufrimos las consecuencias de conducciones que solo ven la posibilidad de «hacer goles en el arco del otro» desde la chicana inmediata o el personalismo. Dirigencias que piensan que ganar un torneo local -en un contexto de extrema comodidad doméstica- significa haber alcanzado la cima del éxito. Sin embargo, la realidad es implacable: cuando toca enfrentarse a equipos de ligas consolidadas y profesionales, la diferencia estructural y de nivel es notoria y dolorosa. El periodismo y el streaming solo reflejan la realidad; no la inventan.
2. La «caída del hombre público» y la apatía en la costa
Sennett explica en La caída del hombre público cómo las sociedades modernas sufren un repliegue de los ciudadanos sobre sí mismos, desendiéndose de los rituales compartidos. Prohibir el streaming no va a llenar las tribunas por arte de magia porque la apatía es estructural, hija de años de espectáculos deportivos pauperizados por malas gestiones. Cortar la transmisión solo profundiza ese aislamiento, dejando a los pocos entusiastas sin su único punto de encuentro.
3. Marea Deportiva y «El Artesano»: la resistencia del trabajo a pulmón
En su célebre libro El artesano, Sennett define la artesanía como la habilidad humana de hacer bien las cosas por el orgullo espiritual de la obra bien lograda, lejos de la mera lógica mercantilista o de los egos dirigenciales. El equipo de Marea Deportiva encarna a la perfección este concepto.
Su labor es un trabajo que se realiza genuinamente a pulmón. Se sostiene con el acompañamiento indispensable de los auspiciantes locales, pero su verdadero motor es la voluntad y la pasión puesta en cada acción, viaje y transmisión. Cabe destacar que su equipo ha intentado desde siempre enaltecer el deporte local; no solo el fútbol, sino todas las disciplinas y actividades que se desarrollan en nuestra comunidad. Y aunque por una cuestión lógica de recursos e infraestructura no siempre se pueden cubrir absolutamente todas, el compromiso por visibilizar el esfuerzo de cada atleta local es inquebrantable.
Por eso, negarles la posibilidad de realizar la tarea es despreciar el valor de la cultura del trabajo asociativo y desproteger el saber hacer local de quienes dignifican nuestra identidad.
4. La cultura de la cooperación y el lazo con la diáspora
En Juntos, Sennett sostiene que la cooperación comunitaria requiere herramientas que faciliten el entendimiento mutuo. En una comunidad dispersa, el streaming funciona como esa herramienta: es el puente que une al trabajador de guardia, al comerciante que no puede cerrar, o a los jóvenes que migraron por estudio y quieren seguir sintiéndose parte de su pueblo. Cortar esa señal es amputar el lazo social que sostiene la identidad regional.