El Síntoma Electoral en SAO: Del Territorio al Laboratorio con Giddens y Žižek

Las primeras lecturas cualitativas y cuantitativas de cara a las elecciones de 2027 en San Antonio Oeste nos ofrecen un mapa que es, a la vez, un manual de sociología contemporánea y un chiste lacaniano. Sin embargo, para entender estos números hay que hacer una advertencia metodológica crucial, y es que estos sondeos no buscan el rigor científico de una encuestadora tradicional. No hay aquí planillas de call centers ni muestreos estructurados por WhatsApp; la fuente de estos datos es la expresión más sencilla y directa de la gente. Se trata de un termómetro tomado en las calles, una mirada que viaja desde la periferia hacia el centro, emergiendo de esos espacios olvidados a los que la política institucional casi nunca llega, aunque sabe perfectamente que existen.

Para Anthony Giddens, la modernidad se define por la reflexividad, donde los ciudadanos no son receptores pasivos del discurso político, sino agentes que evalúan constantemente su entorno. Desde esta perspectiva, Giddens defendería el valor de este sondeo callejero argumentando que capta el saber lego de la comunidad. Al prescindir del frío contacto telefónico, lo que emerge en el asfalto es la confianza faceta a faceta. Que el vecinalismo de Compromiso Ciudadano, liderado por Fabio León, encabece la tendencia local es el resultado directo de su trabajo de campo sostenido a pulmón desde 2023 en esos barrios periféricos. Mientras el centro político debate estrategias abstractas, el vecinalismo acumuló un capital social real donde la política tradicional solo aparece en épocas electorales.

Un hecho reciente corporiza esta legitimidad de base: la presentación del informe de gestión que Compromiso Ciudadano realizó en la Sociedad Italiana sanantoniense. Allí, alrededor de 200 personas se autoconvocaron de manera orgánica, sin ser funcionarios públicos obligados a sostener un acto ni militancia «traída» en colectivos para rellenar el espacio. Eran vecinos de a pie asistiendo voluntariamente a escuchar el balance de sus concejales y del integrante en el Tribunal de Cuentas, lo que convalida de forma empírica esa construcción de cercanía frente al despliegue del aparato abstracto de la provincia.

Por otro lado, la paradoja de Fabio León radica en su propia biografía. Su marcada formación castrense y su pasado como excomisario de la Policía de Río Negro operan hoy como un fuerte atractivo en los barrios periféricos golpeados por una realidad en descomposición permanente, donde la calle lee la promesa de un oficial ordenador apegado a los reglamentos. Sin embargo, Giddens advertiría sobre el riesgo de la transpolación institucional, ya que administrar el municipio de San Antonio Oeste dista enormemente del manejo de una comisaría local, por más que la intendencia quede a escasos metros de la seccional. Queda el interrogante de si esa rigidez reglamentaria se traducirá en un gobierno transparente y con capacidad de contención social, o si chocará contra la naturaleza civil de la política.

En la vereda de enfrente, el oficialismo local de JSRN enfrenta sus propios límites al no poder digerir a Luis Noale por su génesis peronista-kirchnerista, ligada a las pasadas gestiones de Iud y Ojeda, lo que hace imposible que la estructura partidaria actual lo acompañe en una candidatura. A pesar de que el legislador busca un retorno reflexivo al llano desde su investidura, esa estrategia no le alcanza para arrimarse al vecinalismo. Ante este desgaste, la decisión del Gobernador de incorporar cuadros jóvenes a la estructura provincial busca refrescar la gestión y capitalizar su buena imagen general, pero el sondeo callejero en los márgenes enciende la alarma del desconocimiento. Si esos jóvenes funcionarios son percibidos como expertos de escritorio alejados de la realidad comunitaria, la distancia con la periferia se profundizará y la renovación será vista como una cáscara vacía.

Para contrarrestar esto, el partido de gobierno apuesta a la macroeconomía y a la promesa de que el megaproyecto de GNL funcione como el gran sistema experto que ordenará el voto futuro. Es aquí donde Slavoj Žižek utilizaría este escenario para desarmar la fantasía ideológica del poder, señalando que el proyecto de GNL opera en el discurso oficial como la promesa de una completitud venidera que maquilla el presente. Sin embargo, la periferia de San Antonio Oeste demuestra una notable lucidez escéptica; saben que las heladeras se llenan en la inmediatez y, por ahora, la expectativa del GNL sigue siendo una abstracción lejana que no altera la intención de voto actual ni se traduce en un crecimiento para el oficialismo.

Desde la mirada žižekiana, el acto en la Sociedad Italiana posee una potencia política enorme precisamente por lo que no tuvo: la ausencia del aparato burocrático y del clientelismo representa un momento de autenticidad que perfora el simulacro de la política tradicional. En este contexto de desprotección, el perfil castrense de León emerge como el fetiche de la Ley y el Orden, donde el votante proyecta en el reglamento del exoficial la sutura a la falta de un Estado ausente, obligando a preguntarse si la realidad desbordará la fantasía de la disciplina. Al mismo tiempo, el tercer lugar de Noale funciona como un síntoma doble: el electorado de los barrios invoca el fantasma de una figura conocida ante el temor y el desconocimiento de las nuevas caras jóvenes que la provincia intenta imponer desde su laboratorio de recambio.

Lejos de los despachos de Viedma, el mapa preliminar rumbo a 2027 se está configurando en la escala humana del barro y el asfalto. El pulso de la calle demuestra que el oficialismo local enfrenta una encrucijada de hierro, atrapado entre disputas de origen que bloquean a dirigentes con peso propio, el riesgo de rechazo por imponer caras nuevas sin territorio, y una utopía energética que todavía no impacta en la economía diaria. La alta indecisión flotante terminará definiendo si San Antonio Oeste busca el refugio de los reglamentos castrenses para frenar la descomposición, o si exige una estructura tradicional capaz de contener la crisis. Por ahora, los datos demuestran que en el llano, la presencia constante vale más que cualquier promesa de laboratorio.

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